Los detenidos resultaron heridos durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad; el atentado dejó nueve muertos y unos 40 heridos en Karak
AMÁN. – Las autoridades de Jordania informaron este lunes de la detención de los tres presuntos responsables del ataque armado contra una iglesia ortodoxa en la región de Karak, en el oeste del país, que dejó al menos nueve muertos y unos 40 heridos.
Los sospechosos fueron arrestados tras un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, durante el cual los tres resultaron heridos, según informó la Dirección de Seguridad Pública de Jordania.
Un equipo conjunto de investigadores y agentes de asalto de distintas agencias de seguridad localizó a los presuntos atacantes, quienes se habían refugiado en una vivienda abandonada.
Jordania promete combatir el extremismo
De acuerdo con el comunicado oficial, los sospechosos se negaron a entregarse y abrieron fuego contra los agentes, que respondieron conforme a las reglas de enfrentamiento hasta lograr someterlos y arrestarlos.
Las autoridades indicaron que no hubo bajas entre los miembros de las fuerzas de seguridad. Durante la operación, también incautaron varias armas de fuego y municiones.
La cadena pública jordana Al Mamlaka informó que uno de los detenidos permanece en estado crítico, mientras que los otros dos se encuentran estables. Los tres están hospitalizados.
Tras los arrestos, el rey Abdalá II aseguró que los responsables no escaparían al castigo y advirtió que no se tolerará a quienes promuevan ideologías que dividan a los jordanos.
Por su parte, el ministro del Interior, Mazin Al Farrayeh, afirmó en la red social X que el Gobierno investiga las circunstancias que llevaron a los sospechosos al extremismo.
También advirtió que se exigirán responsabilidades a todas las personas cuya participación en los ataques sea demostrada.
«Convertiremos esta tragedia en acciones que protejan las vidas de los ciudadanos. Que Dios preserve a Jordania», expresó el funcionario.
El ministro se sumó así a la postura del primer ministro, Yafar Hasán, quien había prometido continuar los esfuerzos para erradicar el extremismo, el fanatismo y la ideología «takfiri».
Este término se utiliza para describir corrientes extremistas que consideran apóstatas a otros musulmanes por sus creencias o interpretaciones religiosas. Las autoridades vinculan a los tres detenidos con el Estado Islámico (EI), aunque esa atribución debe entenderse en el marco de las investigaciones oficiales.
Funerales por las víctimas
Miles de personas despidieron el domingo a las víctimas del ataque, que ha conmocionado a Jordania.
Ocho de los nueve fallecidos fueron sepultados en una fosa acondicionada frente a la iglesia de San Jorge, en la aldea de Hamud, provincia de Karak, donde ocurrió la tragedia.
El funeral fue encabezado por el patriarca Teófilo III de Jerusalén, de la Iglesia Ortodoxa Griega, y contó con la presencia del primer ministro jordano.
El ataque ocurrió la tarde del viernes, cuando varios hombres armados irrumpieron en el patio de la iglesia durante una ceremonia fúnebre a la que asistían cristianos y musulmanes.
Testigos citados por EFE relataron que los atacantes comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los presentes.
El suceso reavivó los recuerdos de otro ataque ocurrido en Karak, reivindicado por el Estado Islámico en diciembre de 2016, en el que murieron 14 personas, incluida una ciudadana canadiense.
Jordania tiene una población aproximada de 11,5 millones de habitantes y una mayoría musulmana. Los cristianos representan alrededor del 3 % de la población.
Aunque los ataques de esta naturaleza son poco frecuentes, las fuerzas de seguridad jordanas realizan operaciones periódicas contra redes vinculadas al extremismo y actividades de contrabando de armas y drogas procedentes de países vecinos.


