
Tránsito sobre dos ruedas |
Entre enero y julio de este año ingresaron al país un total de 271,585 vehículos, de los cuales 194,017 (el 71.4 %) correspondieron a motocicletas adquiridas por distintos concesionarios
Santo Domingo. República Dominicana sigue siendo un refugio para motocicletas, las cuales ocasionan el 65 % de la mortalidad en accidentes de tránsito.
Cerca de 200,000 nuevas motocicletas ingresaron al territorio nacional en los primeros siete meses de este año, cifra significativamente superior a la registrada en el mismo periodo del año anterior, según datos de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
En el país hay registradas 3.8 millones de motocicletas, lo que representa el 57 % del parque vehicular nacional. Esto sin contar las que ingresan al país de manera irregular.
Este incremento en la importación de motocicletas intensifica de forma considerable los problemas de congestión vial, sobre todo en el Gran Santo Domingo, espacio donde los conductores operan como los amos y señores de las calles, desafiando abiertamente las normativas establecidas por la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial.
Entre enero y julio de este año, ingresaron al país un total de 271,585 vehículos, de los cuales 194,017 (el 71.4 %) correspondieron a motocicletas adquiridas por distintos concesionarios.
El flujo de ingresos por mes estuvo liderado por julio, que registró el mayor volumen con 50,191 unidades. Le siguieron marzo (29,691) abril (27,765), febrero (24,363), enero (22,583), junio (19,876) y mayo (19,597).
Del total de vehículos importados en este período, 37,928 fueron yipetas, 16,874 automóviles, 15,311 vehículos de carga y 5,531 autobuses, completando el resto con otras categorías.
Estas cifras reflejan un crecimiento en comparación con el mismo período del año pasado, cuando ingresaron de manera legal 232,602 vehículos al territorio nacional. De estos, 158,000 fueron motocicletas, siendo mayo el mes con mayor movimiento (27,405 unidades), seguido de cerca por junio (26,336).
El desorden imperante en la circulación de motocicletas no es un fenómeno fortuito, sino el resultado de una combinación de debilidades estructurales: desde una “anarquía motorizada” hasta un parque vehicular sin control y la falta de regulación.
Lo que inicialmente se vio como una solución económica y rápida para el transporte, hoy representa un desafío mayúsculo que pone a prueba la convivencia social y la capacidad de respuesta de las instituciones competentes.
Las estadísticas de la DGII son abrumadoras, ya que se tienen registradas 3,746,116 unidades de motocicletas, lo que representa casi el 60 % del parque vehicular.

