
- Advierten que los operativos migratorios y la falta de permisos laborales dificultan las cosechas y pueden afectar la calidad del arroz. Migratoria. No buscan desconocer disposiciones.
SANTO DOMINGO.-La Federación Dominicana de Productores de Arroz reclamó al Gobierno establecer mecanismos que permitan regularizar la contratación de trabajadores haitianos en las zonas agrícolas, ante las dificultades que enfrentan los productores para conseguir mano de obra y las consecuencias que, aseguran, tienen los operativos migratorios sobre las labores de siembra y recolección.
Durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, el presidente de la entidad, Marco Rodríguez, explicó que el sector agropecuario mantiene desde hace décadas una dependencia importante de trabajadores extranjeros, particularmente haitianos, cuya participación considera necesaria para garantizar la continuidad de la producción.
El dirigente sostuvo que la situación se ha complicado por las dificultades para obtener permisos que permitan contratar formalmente a esos trabajadores y por los controles migratorios que se realizan en las zonas productivas.
Mano de obra
Rodríguez planteó que las autoridades deben encontrar una fórmula que permita identificar a los extranjeros que trabajan en las fincas, incorporarlos a los mecanismos correspondientes de seguridad social y garantizar que los productores puedan desarrollar sus actividades sin exponerse a situaciones de incertidumbre.
Aclaró que la propuesta no pretende desconocer las disposiciones migratorias ni comprometer la seguridad nacional, sino establecer un procedimiento de contratación ajustado a las necesidades de la agricultura.
Hasta RD$1,500
Juan Pablo Pérez, representante del sector arrocero, explicó que los trabajadores reciben pagos que oscilan entre RD$1,100 y RD$1,500 por jornada, dependiendo de la región, la actividad que realizan y la disponibilidad de personal.
Pérez aseguró que los trabajadores extranjeros reciben la misma remuneración que los dominicanos cuando realizan labores equivalentes.
El productor sostuvo que esos pagos representan un costo considerable para las explotaciones agrícolas, especialmente cuando se toma en cuenta que la duración de las jornadas varía de acuerdo con las necesidades de cada finca.

Explicó que existen trabajadores que comienzan a las siete de la mañana y concluyen sus labores al mediodía, mientras otros cumplen horarios divididos, desde las siete hasta las once de la mañana y posteriormente desde la una hasta las cuatro de la tarde.
Según Pérez, las diferencias obedecen a las características del trabajo, las condiciones de cada zona y la escasez de personal disponible.
El representante arrocero insistió en que la contratación de extranjeros no responde necesariamente a la búsqueda de salarios más bajos, sino a la dificultad de conseguir suficientes trabajadores para determinadas labores.
La escasez de mano de obra, añadió, también está impulsando la incorporación de maquinaria y nuevas tecnologías para reducir la dependencia del trabajo manual.
Marco Rodríguez relató que los productores enfrentan situaciones de tensión cuando deben trasladar trabajadores entre las parcelas y las factorías, particularmente en las provincias cercanas a la frontera.
Explicó que en esos desplazamientos pueden coincidir trabajadores dominicanos y extranjeros, lo que obliga a los responsables de las fincas a responder ante las autoridades cuando encuentran patrullas policiales o migratorias.
Las cosechas
El presidente de la federación advirtió que las dificultades para movilizar personal pueden afectar directamente la calidad del arroz cosechado.
Explicó que, una vez recolectado, el arroz en cáscara conserva humedad y necesita llegar oportunamente a las factorías para someterse al proceso de secado.
Cuando se retrasa ese traslado, indicó, el producto puede deteriorarse y perder calidad comercial.
Situación particular en Dajabón
Jornada. Waskar Sigoyen, representante de productores de la provincia Dajabón, explicó que en esa zona fronteriza existe una dinámica laboral particular, caracterizada por trabajadores haitianos que ingresan durante la mañana para realizar determinadas actividades y regresan a su país al concluir la jornada.
Según relató, ese movimiento diario permite atender parte de la demanda de mano de obra y reduce algunas de las dificultades que enfrentan otras regiones.
Señaló que empresas privadas y productores agrícolas recurren a ese tipo de contratación, aunque reconoció que los operativos migratorios continúan siendo una realidad cotidiana en la provincia. Consideró que las características de la frontera deberían tomarse en cuenta.

