Las impredecibles primarias de los partidos (III)

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El PRSC y el PRD, tienen en su historial varios ejemplos de elecciones internas en las que el ganador no era el favorito.

El PRSC y el PRD, partidos que antes de sufrir sus respectivos desplomes, dominaron el escenario político durante un gran tramo de la historia democrática dominicana, tienen en su historial varios ejemplos de elecciones internas en las que el ganador no era el favorito, sobre todo hacia afuera. De hecho, en el caso del partido rojo, esos resultados tuvieron costos políticos altos, al punto que parecen haber contribuido al declive de la organización.

PRSC, dos golpes

La primera gran crisis que sufrió el partido colorado tras la muerte de su líder, Joaquín Balaguer, fue cuando le tocó seleccionar el candidato presidencial para las elecciones del 2004. Jacinto Peynado había sido candidato a la presidencia en el 1996, cuando la reforma constitucional le impidió a Balaguer encabezar la boleta. Ya hacía tiempo que era el segundo líder entre los rojos, por lo que se veía como el candidato lógico, pero fue derrotado por Eduardo Estrella, en unas elecciones cuestionadas por Peynado y sus seguidores.

Ese fue el génesis de una de muchas fragmentaciones que sufrió la que hasta ese momento era la organización política más exitosa del sistema. Cuatro años más tardes se repitió la historia con protagonistas distintos. Estrella se había convertido en el favorito, pero nuevamente se produjo un resultado inesperado, cuando el conteo de los votos favoreció a Amable Aristy Castro. En ambos casos, hubo denuncias de fraude.

PRD y el 2011

El PRD ha tenido de todo en su historial de elecciones internas: procesos reñidos e incidentados, resultados holgados, y hasta la proclamación de un candidato único, pero el caso emblemático de una votación que culminó en una sorpresa fue en el 2011 cuando Hipólito Mejía logró arrebatarle a Miguel Vargas una candidatura que por mucho tiempo parecía que este la tenía segura, ya que dominaba las estructuras del partido blanco.

También aparecía con ventaja en las encuestas aunque era evidente que le favorecía el modelo de primarias cerradas, y que el chance de Mejía aumentaba en la medida en que el proceso era abierto. Al final, se escogió el esquema de primarias semiaabiertas, y Vargas alegó que miles de peledeístas votaron a favor del expresidente.