El presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko. Foto externa.

MOSCÚ. – El presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, viaja este viernes a Rusia para reunirse con el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, al que pedirá apoyo ante el creciente aislamiento al que está sometido su régimen, mientras aparecen cada vez más incoherencias en la versión oficial del desvío de un avión comercial europeo por parte de Minsk.

Putin recibirá a Lukashenko en el balneario de Sochi (mar Negro), donde abordarán el incidente con el vuelo de Ryanair el pasado domingo y también la situación en torno a la ciudadana rusa Sofía Sapega, la novia del detenido periodista Román Protasevich, que es sospechosa de tres cargos penales.

Desde un principio, Rusia ha defendido la actuación de Minsk, ha cargado contra las sanciones adoptadas por la Unión Europea (UE) y ha considerado que el caso de Protasevich, detenido aprovechando que el avión aterrizó de emergencia en Minsk, es un asunto interno.

Lukashenko, criticado desde agosto de 2020 por la represión de las protestas antigubernamentales, intervino el miércoles de manera extraordinaria ante ambas cámaras del Parlamento y pronunció un encendido discurso en el que respondió con amenazas a las sanciones europeas.

Proclamó que actuó para proteger la seguridad de los bielorrusos y tachó de “total mentira” que el caza MiG-29 que él ordenó despegar obligara al avión de Ryanair a aterrizar contra su voluntad en Minsk.

También subrayó que el supuesto aviso de bomba llegó “al mismo tiempo” a Minsk; a Atenas, ciudad de despegue del avión, y a Vilna, lugar de destino; y que los “terroristas” podían haber amenazado la central nuclear bielorrusa situada cerca de la frontera lituana.

No obstante, en las últimas horas esos argumentos han sido, en su gran mayoría, rebatidos. Para empezar el movimiento palestino Hamás negó que hubiera realizado tal amenaza, como había dicho Minsk.

Una investigación del centro Dossier, The Daily Beast y Der Spiegel demuestra que los controladores del aeropuerto de Minsk informaron a los pilotos del aviso de bomba casi media hora antes de haber recibido en realidad dicho aviso por correo electrónico.

Sólo el aeropuerto de Vilna confirmó haber recibido el mensaje, ya que las autoridades aeroportuarias atenienses lo han negado oficialmente.

En cuanto a la amenaza de un nuevo Chernóbil, en alusión a los supuestos planes de los terroristas de estrellar el avión contra la central nuclear de Ostrovéts, dicha infraestructura se encuentra a más de 100 kilómetros del punto donde dio la vuelta el avión.

Tampoco se confirmó que los otros aeropuertos de la región -Kiev, Lvov y Varsovia- se negaran a recibir el avión, ya que nunca tuvieron conocimiento de dichas amenazas para la seguridad del Boeing 737-800.

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