Por años se ha denuciado la venta y el tráfico de influencias entono a los “especialismos”.

SANTO DOMINGO.-Los “especialismos” y la compensación de sueldo, ideadas para motivar la capacitación profesional de los militares, ha dado lugar por años al tráfico de influencias y al negocio de las mismas dentro de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

El tema vuelve a la palestra luego de que la pasada semana, cuando el mayor del Ejército Raúl Alejandro Girón Jiménez, implicado en la Operación Coral, reveló que desde el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur) se vendían los “especialismos” a miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para que estos se retiraran con pensiones elevadas.

Dichos beneficios establecidos en el artículo 179 de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas 139-13, son otorgados según la fusión y su monto dependerá de la operatividad e importancia, los cuales deberán ajustarse a los lineamientos del Ministerio de Administración Pública en materia salarial.

En el caso de los especialismos, estos son otorgados a los titulares de las direcciones, subdirectores, departamentos o coordinaciones mientras ejercen su funsión, quienes a su vez son designados, según la institución a discrecionalidad del ministro de Defensa o los comandantes generales de los organismos castrenses.

Las cifras son variadas, y ponen de manifiesto una gran discrepancia entre los salarios de unos y otros oficiales, independientemente del rango que tengan.

Luego de seis meses devengando dichos beneficios, a la hora del retiro a la pensión del militar o policía se le suman los montos de los dos especialismos más altos que devengó durante los años de su carrera.

Observación

— Ley
En el año 2013, el entonces presidente Danilo Medina observó el artículo 175 de la ley 139-13, sobre asignaciones económicas complementarias, para que se ajusten a los lineamientos del Ministerio de Administración Pública.

En Cestur se vendían incentivos, según Girón
Confesión. El mayor del Ejercito Raúl Alejandro Girón Jiménez reveló el manejo discrecional que se le da a incentivos otorgados a policías.

El militar, quien se desempeñó como encargado de nómina del Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur), indicó que los oficiales asignados para devengar un especialismo, tenía que pagarle tres meses por adelantado a su superior.

Girón confesó que dicha práctica le permitía recolectar dinero al coronel Rafael Núñez de Aza, exdirector financiero de Cestur, quien a su vez repartía con el mayor general Adán Cáceres Silvestre.

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