BOLIVIA.- Jeanine Áñez cerrará este domingo un capítulo de la historia de Bolivia como la segunda mujer al frente del país, en un controvertido mandato transitorio de apenas once meses.

Al igual que Lidia Gueiler Tejada, la primera mujer en presidir Bolivia, Jeanine Áñez llegó al poder desde el Parlamento, no por unas elecciones, y en medio de una convulsión social.

Áñez asumió la presidencia transitoria de Bolivia en medio de una crisis política con el desafío de convocar elecciones en un clima de tensión al que luego sobrevino la pandemia.

El 12 de noviembre del año pasado la entonces senadora opositora de Unidad Demócrata y vicepresidenta segunda del Senado asumió la presidencia interina del país tras la renuncia dos días antes de Evo Morales, quien denunció que fue forzado por un golpe de Estado, y con él todos los que podían sucederle.

Una política hasta entonces poco relevante el país activó un mecanismo sucesorio ante vacíos de poder y en apenas unos minutos pasó a presidir el Senado y seguidamente el país, jurando el cargo ante un Parlamento casi vacío por la ausencia del grupo mayoritario, el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Morales.

La ya presidenta interina recibió la banda presidencia de un militar y dejó una imagen y una frase para la historia al salir a saludar desde el Palacio de Gobierno en La Paz: “La Biblia vuelve a palacio”, elevando un enorme ejemplar del libro sagrado.

Aquella abogada de 53 años oriunda de San Joaquín, una pequeña población del departamento amazónico de Beni, y madre de dos hijos, comenzó los 361 días al mando del país, que inicialmente debía ser solo hasta el 22 de enero de este año, pero que se fue extendiendo hasta que se celebraran una elecciones que se hicieron esperar.

Lidia Gueiler Tejada también tuvo las riendas del país de forma transitoria entre 1979 y 1980.

DESAFÍOS Y DESACIERTOS

Con el principal desafío de “pacificar” el país y de convocar a unas nuevas elecciones, la mandataria transitoria tuvo que afrontar la llegada de la pandemia de la covid-19 con un pobre sistema de salud que requería de personal, equipos e insumos con urgencia.

A esto se le sumó la crisis económica por la paralización de la economía por la cuarentena, que a su vez demoró las elecciones de mayo a septiembre y luego al pasado 18 de octubre, entre protestas que la acusaban de escudarse en la pandemia para prorrogarse en el poder.

En una ocasión Áñez indicó que 2020 fue “un año negro” para su Gobierno interino por las constantes complicaciones, pues le hubiera gustado hacer más, pero tiene fe en Dios en que llegarán mejores días.

La mandataria transitoria, quien en sus discursos siempre hacía alusión a su papel de madre, también fue criticada por el uso de las fuerzas policiales en los conflictos.

A eso se le agrega uno de los mayores escándalos en su mandato transitorio por la compra de unos 170 respiradores procedentes de España con supuesto sobreprecio, en medio de la crisis por la covid-19, por el que uno de sus exministros está en detención domiciliaria tras pasar por prisión preventiva.

Áñez reiteró que su prioridad era que el país celebrara elecciones, pero luego desapareció de su discurso para centrarse en la salud y después en la economía.

Aunque lo había descartado, decidió presentarse a los comicios por una alianza electoral, Juntos, luego de que en varias ocasiones dijera que no lo haría, pero después declinó con la idea de que hubiera un bloque unido frente al MAS, cuando este partido lideraba unas encuestas que a ella la iban relegando al cuarto lugar.

Jeannie Áñez mantiene que se quedará en Bolivia para defenderse de un posible juicio de responsabilidades por las muertes de civiles al inicio de su mandato interino en operativos militares y policiales.

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