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Los primeros 90 minutos de producirse son vitales para salvarle la vida al paciente
Un infarto es la falta de irrigación de cualquier órgano, siendo los más frecuentes el cerebral (ACV), el renal y el del miocardio.

Este último, según el cardiólogo Carlos García Lithgow, es la principal causa de muerte en el mundo, ya que el 30 % de los infartos no llegan a la emergencia y otro 30 % de los que llegan a la sala de urgencias tiene complicaciones y pueden fallecer en el hospital.

“La cifras mundiales de personas afectadas por un infarto cardiaco son elevadas. Aproximadamente 100 millones al año sufren esta calamidad, y de esas, 17 millones se traducen en muertes”, asegura García Lithgow, jefe de la Unidad de Hemodinamia en los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat).

Según el especialista, los hombres tienen mayor probabilidad de sufrirlo que las mujeres, pero existe mayor mortalidad en estas últimas, debido a que se le presta menos atención a los síntomas de infarto con que se presenta.
“En los últimos años hemos visto un incremento de infartos cardíacos en las féminas, ya que ahora hay más fumadores y con problemas de hipertensión”, agrega.

Conoce los síntomas

Los síntomas más comunes al padecer un infarto al corazón pueden comenzar con el dolor en la parte central del pecho, el cual se puede irradiar hacia el cuello, mandíbula, hombro y brazo izquierdo.

También puede presentar dolor en el pulgar, la espalda y también en el epigastrio (la boca del estomago).

“Desde que se establece el diagnóstico de un infarto (que generalmente se hace por medio de un electrocardiograma) existe una ventana de tiempo para poder salvar ese miocardio (el músculo cardíaco) que puede morir”, explica García Lithgow.

Agrega que para rescatarlo, los cardiólogos intervencionistas deben aplastar el coágulo que está ocluyendo la arteria para oxigenar de manera mecánica, por medio de los balones y los stents.

Atención inmediata

El doctor asegura que se debe aplicar una angioplastia primaria para infarto agudo al miocardio en los primeros 90 minutos (a lo que se llama “tiempo de puerta guía”) del suceso, que es vital para salvar la vida del paciente.

Para ello existen dos opciones: Además del cateterismo (la opción mecánica), está la alternativa química.

Esta consiste en poner medicamentos intravenosos, que se llaman fibrinolíticos, que disuelven los coágulos.

La recuperación de quien es afectado por infarto dependerá de múltiples variables, que según García Lithgow van desde cuál y cómo fue afectada la o las arterias, el tiempo en que llegó el paciente y la rapidez de la atención médica.

El tiempo

“El tiempo es clave, ya que mientras más tiempo se pase en dar respuesta al paciente el músculo tiene menos probabilidad de restablecerse.

Esto se debe a que el músculo cardíaco no se regenera en músculo de nuevo, si no en un tejido fibrótico. Si el paciente no llega a tiempo su calidad de vida será pésima”, aclara la especialista.

Cambios en el estilo de vida

Cuando una persona sobrevive a un infarto, luego de un cateterismo, es importante que haga modificaciones en su estilo de vida para prevenir o controlar los factores de riesgo.

Esto debe ser acompañado de un tratamiento que garantice que los stents permanezcan abiertos.

“Los medicamentos ayudan a que los stents no se cierren. También se refiere el paciente a rehabilitación cardíaca y a un nutricionista para modificar su alimentación”, comenta.

El Cedimat cuenta con todo lo necesario para dar respuesta a un infarto, mediante la Unidad de Dolor de Pecho y la Unidad de Hemodinamia, las cuales trabajan las 24 horas, con un personal especializado para dar respuesta rápida ante este evento inesperado.

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