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El embarazo implica muchos cambios en el cuerpo de la mujer, no solo durante la gestación, sino tras dar a luz. La vagina es una de las zonas, cuya apariencia se ve alterada…

Resequedad

Esto debido a que los niveles de estrógeno aumentan durante el embarazo, disminuyen tras el parto y en la lactancia, y vuelven a sus niveles normales al terminar este período postparto.

Sin embargo, estos niveles se alteran de manera brusca y dan pie a la resequedad vaginal. Ésta última causa dolor, sobre todo al tener relaciones sexuales.

Elasticidad

Durante el parto natural, la vagina debe estirarse lo suficiente para que el bebé pueda salir y esto provoca pérdida de tono muscular y de elasticidad vaginal.

Incontinencia urinaria

Se presenta sobre todo en aquellos casos donde el parto es mal atendido (por ejemplo,  al usar fórceps para sacar al bebé), pues puede causar dañar en los músculos de la vulva y la vagina, así como en los ligamentos que sostienen a los órganos pélvicos. En consecuencia, las mujeres padecen de incontinencia urinaria.

Cambio de tono

Tu vulva puede cambiar de color por las alteraciones hormonales. Pero no te agobies, al paso de los días y cuando se equilibren los niveles hormonales, recuperará su tono natural.

Tranquila, poco a poco tu vagina se recuperará y, aunque queden rastros de algunos de los cambios, serán menos visibles. ¡Ánimo!

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