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Medidas. Turistas pasean en bicicleta en La Habana, Cuba, un día antes de hacer efectivas las restricciones de viajes a la isla.
Agencias
Washington

Los estadounidenses que visiten Cuba en lo sucesivo deberán evitar hoteles, compañías de turismo y otros negocios en una extensa lista emitida ayer como parte de la nueva política del gobierno de Donald Trump hacia el gobierno de la isla.

Los estadounidenses que quieran ir a Cuba deberán hacerlo en tours organizados por empresas estadounidenses y acompañados por un representante del grupo patrocinador. Esto es un regreso a las normas que regían antes de la apertura diplomática iniciada por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro en 2015.

Las nuevas normas y listas de entidades vedadas son parte del endurecimiento de la política hacia Cuba anunciada por Trump en junio. El gobierno necesitó varios meses para elaborar los detalles de esa política, que entrará en vigencia el jueves.

Habrá excepciones para los estadounidenses que reservaron viajes personales o de negocios antes del anuncio del 16 de junio.

Pero al mismo tiempo, el Departamento del Tesoro dijo que ampliará y simplificará una licencia para exportar ciertos productos a la isla sin permiso específico del gobierno en Washington. El objetivo es ayudar al creciente sector privado, incluidos los pequeños negocios que han surgido últimamente por toda la isla.

“Hemos reforzado nuestras políticas hacia Cuba para desviar la actividad económica de las fuerzas armadas cubanas y alentar al gobierno a otorgar mayores libertades políticas y económicas al pueblo cubano”, dijo el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin.

La lista de entidades vedadas prohíbe a los estadounidenses hacer negocios con las grandes empresas regentadas por las fuerzas armadas que dominan la economía cubana. Estas incluyen GAESA y CIMEX, los holdings que controlan la mayor parte del sector minorista; Gaviota, la mayor compañía de turismo; y Habaguanex, la firma a cargo de La Habana Vieja.

También están vedados un nuevo puerto de cargas y zona especial de comercio en las afueras de Mariel, que han sido el centro de los esfuerzos cubanos para atraer inversiones en manufactura y distribución.

La lista de hoteles vedados incluye el hotel Manzana Kempinski, inaugurado con gran alarde este año como el primero de la isla que cumple con la pauta internacional de las cinco estrellas.

El impacto real sobre los negocios estadounidenses con Cuba probablemente será limitado, porque es de por sí escaso y puede continuar. La mayoría de los estadounidenses se alojan en hoteles que no están en la lista, y la empresa que importa la mayoría de los productos alimenticios estadounidenses tampoco sufrirá las consecuencias. Los vuelos y cruceros estadounidenses también están exentos.

Lo que no ha cambiado es la advertencia que exhorta a los estadounidenses a evitar Cuba. Esta fue la respuesta a una serie de ataques invisibles, desconcertantes, que han afectado al personal de gobierno estadounidense en La Habana. Washington dice tener “confirmación médica” de que 24 estadounidenses fueron afectados por los ataques.

Las medidas adoptadas por el gobierno de Trump se plasman una semana después de que 191 países votaran en la Asamblea General de las Naciones Unidas una resolución que condena el embargo contra Cuba.

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CONGRESISTAS DE ORIGEN CUBANO CELEBRAN PERO QUERÍAN ALGO MÁS

Congresistas cubano-estadounidenses celebraron las restricciones implementadas por el Gobierno estadounidense, pero se mostraron “decepcionados” y cuestionaron su total efectividad. El representante a la Cámara por Florida Mario Díaz-Balart señaló que espera que se implemente por completo el endurecimiento de las sanciones y la prohibición de las transacciones financieras de empresas estadounidenses con el Ejército cubano anunciadas por Trump en junio pasado. Se mostró “decepcionado” porque las regulaciones no implementan “completamente” lo que el presidente Donald Trump ordenó.

En el mismo sentido se pronunció la representante a la Cámara de Representantes por Florida Ileana Ros-Lehtinen, quien dijo que era un “paso adelante positivo, pero que deja aún mucho que desear”.

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